Siete mejores prácticas de disponibilidad para empresas de servicios financieros permanentemente activas 

 

 Las organizaciones del sector financiero en México tienen ante sí enormes desafíos, dado que deben mantener el equilibrio entre seguridad, disponibilidad y un cumplimiento regulatorio sumamente exigente mientras evolucionan para mantenerse vigentes en la era de la transformación digital.

 

Según la encuesta Brújula Digital 2016, presentada por Citibanamex en 2017, 66% de los internautas bancarizados en México aprovechan la banca electrónica, así sea sólo para pagos domiciliados y compras por internet. El teléfono celular, con una penetración de 96%, es el medio más utilizado. Dada esta dinámica, muchos bancos han desarrollado aplicaciones móviles que permiten a sus usuarios consultar saldos, hacer transferencias en línea, usar tarjetas virtuales temporales para compras por internet, recibir notificaciones en línea, realizar retiros sin tarjeta y otras actividades con altos niveles de seguridad (mediante estrategias como la sustitución de tokens físicos por virtuales).

 

Pero al tiempo que innovan para satisfacer a sus clientes, también deben cumplir con rigurosos requisitos regulatorios que evolucionan constantemente para mantener la integridad y seguridad de los datos.  Asimismo, la valiosa información que estas instituciones almacenan sigue creciendo de manera exponencial, por lo que su gestión y manejo representa un gran desafío. Y, de igual forma, también es cada vez mayor el número de clientes que esperan un acceso ininterrumpido a la información de sus cuentas, transacciones y todo tipo de interacción con sus bancos a través de múltiples canales.

 

Es entonces innegable que uno de los mayores retos de esta industria es la disponibilidad. El Reporte de Disponibilidad 2017 de Veeam indica que uno de cada cuatro servidores (27%), al menos, sufre una desconexión no planeada al año, con una media de tiempo de desconexión de 23 minutos, lo que puede ser desastroso tanto para la institución como para sus clientes empresariales y particulares.

 

Las compañías financieras necesitan implementar soluciones de disponibilidad que, más allá de cumplir con cuestiones de regulación y mantener la operación, faciliten una recuperación de datos a alta velocidad, eviten la pérdida de información y provean visibilidad completa de la infraestructura de respaldo, para garantizar a sus clientes niveles de confiabilidad y seguridad adecuados, en el marco de la actual era de la disponibilidad total (7.24.365). 

 

En otras palabras, deben habilitarse como empresas permanentemente activas (Always-On Enterprise). Aquí, las mejores prácticas para alcanzar la meta: 

 

1. Conservar la privacidad de los datos. Hoy por hoy los datos de los clientes están disponibles a través de cualquier dispositivo, así que los bancos deben asegurar esta información en todo momento. Los flujos de tráfico cifrados son la mejor opción para ello.

 

2. Manejar tolerancia cero en tiempos de inactividad. Ya que los clientes demandan visibilidad total y disponibilidad 7.24.365 para aplicaciones y datos, es preciso adoptar políticas, prácticas e iniciativas enfocadas a lograr la tolerancia cero y evitar el costo del tiempo de inactividad que, de acuerdo con la encuesta global “Using Veeam in the New Race to Zero: Customer Survey Result”, realizado por IDC, se estima actualmente en $100,000 dólares por hora.

 

3. Contar con una recuperación simplificada y asegurada. Por la regulación aplicada al sector, lo mejor es implementar una recuperación de datos granular que permita buscar recursos independientes, poniendo especial enfoque en recuperar los datos de mayor valor. Tener objetivos de tiempo y punto de recuperación (RTPO, por sus siglas en inglés) bajos, con una visión completa del proceso de recuperación y cifrado end-to-end para proteger la información, también ayuda a estas organizaciones a cumplir sus metas de disponibilidad.

 

4. Modernizar la gestión de datos. Salvaguardar la creciente cantidad de datos sensibles a proteger y almacenar es uno de los desafíos más grandes de esta industria. Es importante tener un sistema que permita supervisar y optimizar la configuración al evaluar el rendimiento de la infraestructura y, así, garantizar que se tiene una gestión de datos adecuada. Asimismo, es viable manejar monitoreo y generación de alertas ininterrumpidos y en tiempo real.

 

5. Simplificar y automatizar la recuperación ante desastres. Dada la exigencia de hacer pruebas periódicas de recuperación ante desastres (DR, por sus siglas en inglés), una práctica necesaria es simplificar esta labor para garantizar objetivos de RTPO de menos de 15 minutos para la recuperación de aplicaciones y datos. Hacer, además, pruebas de cumplimiento vía sistemas de informes automatizados ayuda al banco a reducir los costos inherentes a estos requisitos.

 

6. Optimizar la gestión de sucursales. La administración de datos procedentes de oficinas remotas consume recursos y ancho de banda significativos para las instituciones financieras. Centralizar la gestión de la infraestructura a través de máquinas virtuales simplifica y hace más eficiente la labor de los administradores de TI.

 

7. Considerar extender la disponibilidad a la nube. Contar con una disponibilidad de empresa permanentemente activa implica manejar una infraestructura off-site, ya sea que se gestione internamente o bien por un tercero.

 

En este sentido, cada banco debe evaluar si conviene ampliar la disponibilidad a la nube para evitar la complejidad de construir y soportar la infraestructura necesaria para hacer el respaldo de los datos y garantizar una DR segura y a la altura de las exigencias actuales.

 

 

 Por Abelardo Lara, Country Manager de Veeam en México 

 

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