Gestión financiera y digital para superar los retos económicos de las PyMEs

Los negocios familiares y las pequeñas empresas en México son el grupo de unidades económicas que enfrenta mayores retos para digitalizarse: 39% de las MiPyMEs encuestadas no tienen una estrategia de transformación digital, y solo 15% de las MiPyMEs cuenta con una estrategia digital efectiva.

Contar con una buena gestión financiera es fundamental para las microempresas, considerando que son una parte fundamental del desarrollo socioeconómico de la nación –representan 52.8% del total de empresas en México, de acuerdo con el INEGI–. A pesar de ser una mayoría considerable, la realidad es que un gran reto para los microempresarios es conseguir fuentes de financiamiento que se adapten a sus circunstancias y necesidades, especialmente para aquellos negocios del sector primario.

Asimismo, según el Estudio Digitalización Pymes 2024, de la Concanaco-Servytur, los negocios familiares y las pequeñas empresas en México son el grupo de unidades económicas que enfrenta mayores retos para digitalizarse: 39% de las MiPyMEs encuestadas no tienen una estrategia de transformación digital, además de que 10% no utiliza banca electrónica y 20% no emplea plataformas digitales para conocer mejor a sus clientes. Solo el 15% de las MiPyMEs cuenta con una estrategia digital efectiva.

Entre las razones por las cuales este tipo de empresas no tienen acceso al crédito y a la financiación, se encuentra el alto riesgo que pueden representar, la falta de antecedentes crediticios y las altas tasas de interés, así como la falta de conocimiento para manejar las diferentes herramientas financieras y digitales que les permitirían la automatización de procesos administrativos. Es por eso que una gestión eficaz y funcional es crucial para aprovechar al máximo los recursos útiles, garantizar la liquidez y mejorar los resultados económicos.

Para controlar los riesgos y aprovechar las oportunidades es importante conocer los distintos retos a los que cada emprendedora o emprendedor se enfrenta y cómo la gestión financiera y digital pueden ayudar a resolver cada una de estas problemáticas.

Retos del crecimiento

La falta de recursos financieros dificulta que las microempresas puedan dar el siguiente paso hacia un crecimiento sostenible y organizado, logrando ser negocios estables que avancen en el uso de la economía digital. Asimismo, la escasez de recursos y estructuras organizativas que serían útiles para atraer y desarrollar el potencial humano –así como para mejorar las operaciones o procesos– trunca o limita su crecimiento entrando en un ciclo de corto alcance que puede mantener al negocio funcionando, pero no de forma exponencial, lo que reduce sus oportunidades de expansión.

Los propios microempresarios consideran que el acceso a créditos u otros préstamos es uno de los principales obstáculos que les impiden impulsar su negocio y adoptar herramientas tecnológicas, pues, aunque cerca de la mitad de estos negocios haya solicitado un financiamiento, solo 4 de cada 10 negocios logra obtenerlo de acuerdo con las estadísticas del INEGI.

Otro de los grandes retos a los que se enfrenta un micronegocio es el manejo del flujo de caja de manera sana y sin que este se vea mezclado con otro tipo de ingresos o recursos.

De acuerdo con el IMEF, cerca de 70% de los microempresarios no mantienen un registro financiero de sus recursos; esto quiere decir que uno de los pilares más importantes de la economía del país no dispone de un control de caja que les permita anticiparse a futuros problemas financieros, además de que muchas de estas microempresas no tienen claridad sobre la capacidad de su negocio para dar utilidades.

La falta de una gestión financiera revela una realidad económica desbalanceada, pues gran parte de los micro negociantes le dan prioridad a contar con dinero en efectivo en el día a día, pero no a establecer la viabilidad financiera del negocio. Al asumir que sus números

son positivos basados en la posibilidad de contar con dinero en sus bolsillos, estos proceden a hacer compras sustanciales sin pensar en los pagos a futuro, es decir, sin presupuestar correctamente, conduciendo a una posterior falta de liquidez para hacer frente a otras responsabilidades.

Una gran parte de los negocios se concentran en incrementar las ventas dando crédito a sus clientes sin tener en cuenta que al hacer esto se exponen a un riesgo asociado con el incremento de deudores, ya que no recibir los pagos por parte de personas deudoras, puede provocar una importante restricción de liquidez. Este último escenario genera una serie de dificultades mucho mayores –como los créditos impagables y deudas poco sostenibles– que indudablemente repercutirán en los flujos de caja, limitando los márgenes de utilidad e impidiendo el crecimiento.

Importancia de la educación financiera 

La gestión financiera tiene un impacto favorable en la competitividad, ayuda a mejorar los registros de recursos y, en general, a garantizar la supervivencia de los micronegocios. Sin embargo, aprender a gestionar financieramente hasta ahora no ha sido nada fácil para este sector. Si actualmente la tasa de fracaso de las microempresas es alta, se debe en gran medida a que no hay muchas organizaciones que ayuden a estos emprendedores a adquirir habilidades de manejo y alfabetización financiera, que les den la capacidad de gestionar eficazmente sus recursos, les enseñen cómo interactuar con los productos y servicios bancarios o evaluar los riesgos y las oportunidades que los guíen hacia una cultura financiera saludable.

En primer lugar, los registros y monitoreo de los recursos son cruciales para las microempresas, pues ayudan a resolver uno de los principales retos: obtener financiamiento tanto de banca tradicional como de inversionistas externos o fintechs. Los microempresarios con conocimientos financieros y digitales tienen mayores posibilidades de acceder y aprovechar al máximo los mercados de préstamos y créditos que las diferentes soluciones de financiamiento pueden ofrecerles, porque a través de sus registros demuestran que están mejor preparados para gestionar una deuda.

El seguimiento de recursos es prueba fehaciente de que el negocio puede manejar su situación crediticia con los acreedores actuales sin perder el control, además de que demuestra que el negocio ha aprendido a realizar presupuestos para obtener los recursos suficientes y aprovechar sus préstamos.

Las plataformas digitales de educación financiera están diseñadas para mejorar y optimizar la gestión financiera y proporcionan el conocimiento que los propietarios necesitan para equilibrar con éxito sus activos y pasivos, y garantizar la liquidez de la empresa que al mismo tiempo les ayuda a construir un historial financiero adecuado, esencial para poder obtener financiamiento externo.

Por otro lado, las y los microempresarios aprenden a reconocer que la relación entre los conocimientos financieros y los recursos de la empresa influye directamente en el rendimiento de su negocio. La gestión financiera sirve de herramienta analítica para las estimaciones de ventas futuras y aporta todo el conocimiento necesario para satisfacer la demanda y sus costos operativos.

Al conocer en profundidad la relación entre la cadena de proveedores, el proceso de producción y los gastos de operación, los propietarios son capaces de crear una conexión entre estos costos y la actividad adecuada, lo que permite una gestión eficaz del flujo de caja a través del seguimiento de las entradas y salidas de recursos. Este último monitoreo proporciona los datos necesarios para evaluar la competitividad de la empresa y constituye un medio para garantizar su supervivencia durante el primer año de funcionamiento.

Optar por una gestión financiera y digital aportará al éxito y sostenibilidad de toda empresa, ya que permite asignar de forma estratégica los activos, tomar decisiones bien formadas y navegar por situaciones económicas difíciles con seguridad. Al mantener prácticas financieras sólidas, es posible mejorar la credibilidad y atraer financiamiento tradicional y fintech. En última instancia, la gestión financiera permite a las y los microempresarios alcanzar la estabilidad financiera a largo plazo y prosperar en un entorno empresarial competitivo, para ello, Ovante, un producto de Acción, impulsado por FedEx, ofrece su plataforma gratuita de formación del sector MiPyME.

Por Liza Guzman, Vicepresidente de Estrategia de Clientes y Líder de Género de Accion

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