La industria de los seguros en México atraviesa uno de los procesos de transformación más profundos de su historia reciente. Presiones inflacionarias, cambios fiscales, nuevas exigencias regulatorias y una marcada brecha generacional en los hábitos de consumo han puesto contra las cuerdas a un modelo tradicional que durante décadas se mantuvo prácticamente intacto. En este contexto, el modelo insurtech se perfila como la principal vía para que el sector se mantenga competitivo rumbo a 2026, particularmente para las medianas empresas, que requieren eficiencia operativa, agilidad comercial y cercanía con el cliente.
De acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), el sector asegurador representa alrededor del 2.5% del PIB nacional, una participación aún baja si se compara con países de la OCDE, donde el promedio supera el 6%. Esta brecha no solo evidencia un mercado con bajo nivel de penetración, sino también una oportunidad significativa de crecimiento, siempre que el sector logre adaptarse a las nuevas dinámicas económicas y de consumo.
Inflación, costos operativos y presión fiscal: el nuevo tablero del sector
Uno de los principales retos que enfrenta la industria aseguradora en México es el incremento sostenido de los costos operativos. La inflación ha impactado tanto en el monto de las primas como en el costo de los siniestros, lo que reduce márgenes y obliga a replantear estructuras internas.
Según datos de la AMIS, los gastos administrativos representan entre el 20 y 25% de los ingresos operativos de muchas aseguradoras, una proporción elevada en un entorno donde los ajustes fiscales exigen mayor eficiencia y transparencia. Para las medianas empresas del sector —y aquellas que dependen de los seguros como parte de su operación— esta realidad se traduce en primas más altas y procesos más complejos.
Es aquí donde la tecnología comienza a marcar la diferencia.
Digitalización y eficiencia: el ahorro que puede cambiar la ecuación
Andrés Ramírez Sánchez, CEO y cofundador de Zebra Insurtech, señala que la adopción tecnológica será determinante para la sostenibilidad del sector en los próximos años.
“La digitalización de procesos, el uso de inteligencia artificial, automatización y plataformas tecnológicas permite reducir los costos de operación de una aseguradora entre un 35 y 45 por ciento, algo fundamental en un entorno de presión inflacionaria y ajustes fiscales que encarecen la operación tradicional”.
Para las medianas empresas, este tipo de eficiencias no solo impactan en costos, sino también en tiempos de respuesta, experiencia del cliente y capacidad de escalar. Procesos que antes requerían intermediarios, papeleo y largos periodos de validación hoy pueden resolverse en minutos desde una plataforma digital.

Autocomparadores y transparencia: el nuevo estándar del consumidor
Entre las principales tendencias rumbo a 2026 destacan los autocomparadores de seguros, plataformas digitales que permiten analizar precios, coberturas y condiciones en tiempo real. Este tipo de herramientas responde a una demanda creciente de claridad e inmediatez por parte de los consumidores, pero también introduce un nuevo nivel de competencia en el sector.
Para las medianas empresas, estos comparadores representan una doble oportunidad: por un lado, facilitan la contratación de seguros más adecuados a su perfil de riesgo; por otro, obligan a las aseguradoras a diseñar productos más claros, flexibles y competitivos.
En un entorno empresarial donde cada peso cuenta, la posibilidad de comparar opciones en tiempo real se convierte en una ventaja estratégica para la toma de decisiones financieras.
El choque generacional: uno de los grandes dilemas del sector
Más allá de la tecnología, la industria enfrenta un desafío estructural: la brecha generacional en la percepción y consumo de seguros.
Rodrigo Fernández, cofundador de Zebra Insurtech, explica que existe una desconexión evidente entre los productos tradicionales y los hábitos actuales de consumo.
“Las nuevas generaciones, que están completamente adaptadas a la tecnología, no buscan seguros porque los perciben como planes a muy largo plazo. No ven el futuro con claridad, no piensan en ahorrar ni en soluciones como los seguros; su prioridad está en el disfrute diario”.
En contraste, señala Fernández, las generaciones más maduras —que sí reconocen el valor del seguro— suelen mostrar desconfianza hacia las plataformas digitales o no se sienten cómodas con la tecnología, lo que las lleva a optar por esquemas de ahorro o inversión más tradicionales.
Este choque generacional no solo limita el crecimiento del sector, sino que obliga a replantear la forma en que se diseñan, comunican y distribuyen los productos aseguradores.
Nuevos seguros para nuevos riesgos cotidianos
Pese a este panorama, la industria comienza a mostrar señales claras de adaptación. Andrés Ramírez destaca que los seguros han evolucionado para responder a riesgos más inmediatos y tangibles.
“Hace algunos años era impensable asegurar un teléfono celular, una bicicleta o contratar garantías extendidas de forma simple y digital. Hoy estos productos son parte fundamental del crecimiento del sector, porque responden a riesgos cotidianos y concretos”.
Para las medianas empresas, este tipo de coberturas representa una oportunidad para proteger activos clave, reducir riesgos operativos y ofrecer beneficios adicionales a colaboradores y clientes, sin recurrir a esquemas complejos o costosos.

El Mundial 2026: una oportunidad histórica para el sector asegurador
Otro factor que será determinante rumbo a 2026 es el Mundial de Futbol, que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá. De acuerdo con estimaciones de organismos turísticos y del comité organizador, México podría recibir cerca de 5 millones de visitantes, lo que detonará una demanda inédita de seguros de viaje, gastos médicos, asistencia y coberturas temporales.
Además, millones de mexicanos viajarán al extranjero durante el evento, lo que incrementará la necesidad de soluciones ágiles, digitales y de contratación inmediata. Este escenario representa un terreno fértil para las plataformas insurtech, capaces de ofrecer productos personalizados en cuestión de minutos.
Para las medianas empresas vinculadas al turismo, transporte, hospedaje y servicios, contar con seguros flexibles y de rápida contratación será clave para operar con certidumbre durante un evento de esta magnitud.
Turismo religioso y eventos masivos: la demanda que podría detonar
A este escenario se suma la posibilidad —aún no confirmada— de una eventual visita del Papa a México. Históricamente, este tipo de eventos genera un flujo masivo de peregrinos y turismo religioso, lo que incrementa la demanda de seguros temporales, asistencia médica y coberturas ante imprevistos.
La combinación de eventos masivos y plataformas digitales abre un nuevo nicho para el sector asegurador, especialmente para modelos insurtech que pueden escalar rápidamente sin elevar sus costos operativos.
Tecnología como eje del futuro asegurador
En conjunto, inflación, cambios fiscales, brecha generacional y grandes eventos internacionales colocan a la tecnología como el eje central del futuro de los seguros en México. La capacidad de ofrecer productos flexibles, accesibles y digitales será determinante para cerrar la brecha generacional, responder a las exigencias económicas y capitalizar las oportunidades que se perfilan rumbo a 2026.
Para las medianas empresas, este proceso no solo redefine la forma de contratar seguros, sino también la manera de gestionar riesgos, optimizar costos y fortalecer su resiliencia financiera en un entorno cada vez más complejo.
La pregunta ya no es si la industria de los seguros debe transformarse, sino qué tan rápido logrará hacerlo. Y en esa carrera, la tecnología no es un complemento: es el punto de partida.