El reciente aval del Senado de la República para implementar una jornada laboral de 40 horas en México ha reactivado un debate profundo sobre la productividad, el bienestar laboral y la competitividad del país. Para las medianas empresas —que conforman el corazón del empleo formal y el crecimiento económico en México— esta reforma no solo representa una obligación legal, sino una oportunidad estratégica para adaptarse a un entorno laboral que está en plena transformación.
En Pymempresario ya hemos analizado los pros y contras de esta reforma. Hoy la discusión va más allá de la reducción de horas: el mercado laboral mexicano está cambiando sus prioridades, demandando mayor eficiencia, equilibrio y flexibilidad real.
México: más horas trabajadas, pero no necesariamente mejor productividad
Las estadísticas oficiales nos colocan en un punto crítico. Según datos de la OCDE, México es el país que registra el mayor número de horas trabajadas por persona al año, con un promedio de 2,226 horas laborales, casi 500 horas por encima del promedio de las economías avanzadas.
Asimismo, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI reporta que la jornada semanal promedio en el país alcanza las 42.2 horas.
Estos números muestran un fenómeno preocupante: a pesar de poner más tiempo de trabajo, México no ha logrado traducirlo en un incremento proporcional de productividad. En otras economías esto suele reflejarse en jornadas más largas, esquemas de seis días o políticas permisivas de horas extra, pero el resultado sigue siendo ineficiente.
Fatiga digital y estrés laboral: la nueva barrera para la productividad
El auge de la digitalización en el trabajo ha generado un escenario donde las jornadas no terminan al salir de la oficina o apagar el computador. La hiperconectividad, las videollamadas constantes y la disponibilidad permanente han generado un impacto significativo en la salud mental de las personas trabajadoras.
Un estudio de la UNAM señala que el 75% de los trabajadores mexicanos reporta fatiga por estrés laboral, y más del 40% de quienes realizan labores de escritorio se sienten exhaustos. Estos datos revelan que la productividad no solo es una cuestión de tiempo, sino de capacidad cognitiva y bienestar emocional.
En este contexto, la reforma que impulsa una jornada de 40 horas puede convertirse en una palanca para rediseñar no solo horarios, sino también formas de trabajo sostenibles.
Flexibilidad laboral: la prioridad que ningún empleado quiere perder
La compleja “batalla silenciosa” entre empleados y empresas alrededor del trabajo flexible. Tras más de cuatro años de home office debido a la pandemia, muchas compañías han ordenado el regreso obligatorio al trabajo presencial. La respuesta del talento ha sido clara: la flexibilidad laboral es muy importante para el 95% de los trabajadores en México.
Esto ha creado una tensión en el mercado, donde:
- El 48% de los empleadores encuestados prefiere el trabajo presencial.
- Sólo 6% mantiene la modalidad remota total.
- 34% ha adoptado esquemas híbridos donde los colaboradores acuden uno o dos días a la oficina a la semana.
Los trabajadores, especialmente de las generaciones Millennials y Centennials, valoran estos modelos flexibles como un elemento clave de su satisfacción laboral. La eliminación de esquemas remotos sin una oferta compensatoria —como horarios flexibles o beneficios adicionales— puede traducirse en mayor rotación y descontento en las organizaciones.

El nuevo estándar: modelos híbridos y flexibilidad con propósito
Estudios recientes muestran que los modelos híbridos están consolidándose como una alternativa sólida. Según datos de WeWork y PageGroup, dentro de los trabajadores que operan bajo esquemas híbridos:
- 12% trabaja solo un día presencial.
- 31% dos días.
- 57% tres o más días en oficina.
Este panorama exige a las medianas empresas repensar la estructura de sus espacios de trabajo, fomentando ambientes que favorezcan:
- Concentración profunda.
- Colaboración de alto impacto.
- Descanso estratégico.
- Desconexión digital saludable.
No se trata solo de permitir trabajar desde casa, sino de redefinir la manera en que el trabajo se organiza, mide y reconoce.
¿Qué implica realmente la jornada de 40 horas para las medianas empresas?
Más allá del cumplimiento normativo, las organizaciones medianas enfrentan retos clave en este nuevo escenario:
1. Gestión orientada a resultados
La cultura empresarial debe migrar de una lógica de presencia y horas acumuladas a una basada en resultados tangibles y cumplimiento de objetivos.
2. Rediseño de procesos internos
Una menor cantidad de horas exige procesos más eficientes, priorización de tareas y eliminación de actividades que no agregan valor.
3. Capacitación y desarrollo
Para mejorar la productividad en menos tiempo, será vital invertir en habilidades como gestión del tiempo, herramientas digitales inteligentes y liderazgo eficiente.
4. Espacios y herramientas que potencien desempeño
No basta con tener oficinas o escritorios: los espacios deben facilitar la colaboración efectiva, el enfoque profundo y el descanso mental necesario.
5. Políticas de bienestar laboral
Integrar beneficios reales —más allá del home office— como horarios flexibles, días de descanso estratégicos, pausas productivas y gestión del estrés puede marcar la diferencia en la retención del talento.

Las medianas empresas tienen una oportunidad estratégica
Claudio Hidalgo, Presidente de WeWork Latinoamérica, lo afirma con claridad: “México tiene una oportunidad histórica de replantear cómo las horas de trabajo se traducen en valor. Si hoy es el país que más trabaja dentro de la OCDE, también puede liderar la conversación sobre cómo convertir ese esfuerzo en productividad inteligente.”
Para las medianas empresas, este es un momento para transformar los modelos organizacionales, no solo para cumplir con la nueva legislación, sino para capturar valor competitivo:
- Atraer y retener talento con modelos laborales modernos.
- Crear ambientes de trabajo que fomenten el rendimiento sostenible.
- Implementar métricas que valoren impacto, no horas.
- Contribuir al bienestar integral de las personas trabajadoras.
Conclusión: un nuevo paradigma laboral para 2026
La México de 2026 está frente a una oportunidad histórica: transformar su fama como el país que más trabaja dentro de la OCDE en una reputación como líder en productividad sostenible e innovación laboral.
La jornada de 40 horas no es un fin en sí mismo, sino un punto de partida para repensar cómo se genera valor, cómo se mide y —lo más importante— cómo se vive el trabajo día a día.
Las medianas empresas que integren flexibilidad real, medición por resultados y espacios diseñados intencionalmente —tanto físicos como virtuales— estarán mejor posicionadas para competir en un entorno donde el talento no solo busca estabilidad, sino también calidad de vida, propósito y crecimiento profesional.
Este es el momento para que las medianas empresas lideren la evolución del trabajo en México: no trabajando más horas, sino trabajando mejor.
