En México, hablar de cambio climático ya no es una discusión a largo plazo ni un tema exclusivo de grandes corporativos. Para las microempresas —que representan el corazón de la economía nacional— el clima extremo se ha convertido en un factor directo que afecta ventas, costos operativos y continuidad del negocio.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) representan el 99.8% de las unidades económicas del país y generan alrededor del 72% del empleo formal. Tan solo las microempresas concentran más del 95% de los negocios en México. En la Ciudad de México, donde el comercio minorista y los servicios dominan la actividad económica, cualquier alteración en movilidad, suministro o afluencia impacta de forma inmediata en los ingresos diarios.
En este contexto surge Ecoemprende, una iniciativa desarrollada por el Tecnológico de Monterrey y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), orientada a capacitar gratuitamente a micro, pequeñas y medianas empresas de la Ciudad de México para entender cómo fenómenos como inundaciones, olas de calor y escasez de agua afectan su operación y qué estrategias pueden implementar para adaptarse.
Un entorno climático cada vez más extremo
México ha registrado un aumento aproximado de 1.5°C en su temperatura promedio en las últimas décadas, y ocho de los diez años más calurosos se concentraron en la última década. Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han advertido que la tasa de calentamiento en el país es superior al promedio global.
A esto se suma que en 2025 se registraron las lluvias más intensas de los últimos 43 años, con un incremento de 33%, provocando inundaciones recurrentes en diversas zonas de la capital. Según el Atlas de Riesgos de la Ciudad de México, más del 60% del territorio urbano presenta algún grado de riesgo por inundación durante la temporada de lluvias.
Para una microempresa —una tienda de abarrotes, una fonda, una papelería o un pequeño taller— esto no es una estadística abstracta. Es mercancía dañada, días sin abrir, inventario perdido o clientes que no pueden llegar.
Además, las contingencias ambientales por ozono afectan la movilidad y reducen la afluencia en zonas comerciales. En un modelo de negocio donde el flujo diario de clientes determina la supervivencia, una semana con baja asistencia puede significar el pago tardío de proveedores o dificultades para cubrir nómina.
Impacto directo en ventas y costos
“En los talleres, varias personas nos decían que cuando hay altas temperaturas, especialmente entre las 12 y las 4 de la tarde, la afluencia cae por completo y eso significa horas sin ventas. Otros señalaban que, al trabajar con productos perecederos, durante el verano sus gastos en refrigeración se triplican”, explicó Isabel Sánchez, investigadora del Instituto para el Futuro de la Educación del Tecnológico de Monterrey.
Este testimonio refleja un patrón claro: el cambio climático ya incide en la rentabilidad diaria de las microempresas.
En el comercio de alimentos y abarrotes —uno de los sectores con mayor participación en Ecoemprende— el aumento de temperatura implica:
- Mayor consumo eléctrico.
- Pérdida de productos perecederos.
- Ajustes de horarios.
- Incremento en mantenimiento de equipos de refrigeración.
Por su parte, las lluvias intensas generan:
- Daños en infraestructura.
- Interrupciones en cadenas de suministro.
- Disminución de ventas por baja movilidad.
- Incremento en costos de limpieza y reparación.
Para un negocio con márgenes reducidos, estos gastos adicionales pueden representar la diferencia entre subsistir o cerrar.

Ecoemprende: capacitación práctica y gratuita
Frente a este panorama, Ecoemprende ofrece una plataforma educativa autogestionable de 10 horas enfocada en:
- Emprendimiento sostenible.
- Innovación en productos y servicios.
- Adaptación al cambio climático.
- Cumplimiento de regulaciones ambientales.
- Herramientas prácticas aplicables a la operación diaria.
La meta inicial del proyecto era capacitar y certificar a mil personas. Sin embargo, al cierre de enero, 1,228 personas ya habían sido certificadas, provenientes de 524 instituciones. El 76% pertenece a microempresas y el sector de comercio de abarrotes fue el de mayor participación.
La participación por género fue equilibrada: 51% hombres y 49% mujeres, lo que refleja la relevancia transversal del tema en el ecosistema emprendedor.
Además, la estrategia incluyó la creación de una red de colaboración que involucra a iniciativas como el Distrito de Innovación Tlalpan, la Secretaría de Desarrollo Económico de la Ciudad de México, cámaras empresariales y organizaciones del sector productivo.
El proyecto cuenta con respaldo y financiamiento de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México (SECTEI), lo que fortalece su alcance institucional.
Ciencia y tecnología al servicio de las MiPyMEs
Ecoemprende forma parte del programa Binomios de Innovación IPN-ITESM, donde equipos multidisciplinarios colaboran para crear soluciones a problemáticas sociales mediante ciencia y tecnología de alto impacto.
Por parte del Tecnológico de Monterrey participan integrantes del Instituto para el Futuro de la Educación y la Escuela de Humanidades y Educación. Del IPN, colaboran especialistas del Centro de Investigación en Computación.
La iniciativa fue validada en condiciones reales con MiPyMEs, lo que permitió identificar patrones de vulnerabilidad por sector y zona, así como los principales riesgos climáticos que impactan la actividad económica de la ciudad.
Este enfoque basado en evidencia resulta clave: no se trata de teorías generales sobre sostenibilidad, sino de herramientas adaptadas a la realidad operativa de las microempresas capitalinas.
Adaptación climática: ventaja competitiva para microempresas
Más allá de la gestión de riesgos, la adaptación climática puede convertirse en una ventaja competitiva.
Algunas estrategias promovidas en programas como Ecoemprende incluyen:
- Optimización del consumo energético.
- Ajuste estratégico de horarios de operación.
- Diversificación de canales de venta (incluyendo digital).
- Innovación en empaques y conservación de productos.
- Planeación financiera ante contingencias.
En términos de SEO y tendencias de búsqueda, conceptos como “emprendimiento sostenible”, “adaptación al cambio climático en MiPyMEs”, “negocios resilientes en CDMX” y “capacitación gratuita para microempresas” han ganado relevancia, reflejando un interés creciente por soluciones prácticas.
Para las microempresas, la resiliencia ya no es opcional. Según estimaciones del Banco Mundial y organismos internacionales, los desastres naturales tienen impactos desproporcionados en pequeños negocios, que suelen carecer de seguros, reservas financieras o planes de continuidad.
En la Ciudad de México, donde la densidad urbana amplifica los efectos de lluvias, calor y contaminación, anticiparse puede significar estabilidad a mediano plazo.
Un cambio cultural en el emprendimiento
Uno de los hallazgos más relevantes del proyecto es que muchas microempresas no habían vinculado directamente sus pérdidas con fenómenos climáticos. Identificaban “temporadas malas”, pero no necesariamente las asociaban con patrones ambientales.
La capacitación permite comprender que:
- El clima extremo no es un evento aislado.
- Las tendencias apuntan a mayor frecuencia e intensidad.
- La prevención reduce costos futuros.
- La sostenibilidad puede generar reputación positiva ante clientes.
En un mercado cada vez más consciente, integrar prácticas responsables también puede fortalecer la marca del negocio, incluso en microescala.

Cómo acceder a la capacitación
Las MiPyMEs interesadas pueden acceder de forma gratuita a la plataforma en:
https://www.ecoemprende.net/
El curso es autogestionable, lo que facilita que emprendedores con jornadas extensas puedan adaptarlo a sus tiempos.
Para las microempresas de la Ciudad de México, esta iniciativa representa una oportunidad concreta de profesionalización sin costo, respaldada por dos de las instituciones académicas más importantes del país.
Microempresas resilientes: clave para la economía mexicana
Si las microempresas representan más del 95% del tejido empresarial mexicano, fortalecer su capacidad de adaptación es una estrategia económica nacional.
El cambio climático ya impacta:
- Ventas.
- Costos energéticos.
- Movilidad.
- Cadena de suministro.
- Infraestructura.
La diferencia estará en qué negocios reaccionan tarde y cuáles se anticipan.
Ecoemprende demuestra que la colaboración entre academia, gobierno y sector productivo puede traducirse en herramientas reales para quienes sostienen la economía desde el barrio, la colonia y el mercado local.
En un entorno donde el clima redefine reglas comerciales, la información y la capacitación se convierten en activos estratégicos. Para las microempresas de la Ciudad de México, entender el riesgo climático ya no es solo un tema ambiental: es una decisión empresarial.