El emprendimiento femenino en México se ha convertido en una de las fuerzas más dinámicas del ecosistema empresarial del país. Cada vez más mujeres generan ingresos por cuenta propia, ya sea liderando microempresas, ofreciendo servicios independientes o aprovechando plataformas digitales para crear nuevas fuentes de ingresos.
De acuerdo con datos de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO), en 2025 se registraron más de 7 millones de mujeres emprendedoras en México, lo que refleja una transformación profunda en la forma en que muchas mexicanas participan en la economía.
Sin embargo, detrás de esta cifra existe una realidad compleja. El crecimiento del emprendimiento femenino convive con desigualdades estructurales que siguen limitando el potencial económico de millones de mujeres.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la conversación sobre equidad económica ya no se limita al acceso al empleo. Hoy incluye temas como el acceso al financiamiento, la capacitación tecnológica, la seguridad laboral y la creación de entornos que permitan generar ingresos sostenibles.
El peso del emprendimiento femenino en la economía mexicana
El emprendimiento femenino no solo es una vía de independencia económica; también representa un motor clave para el crecimiento del país.
Según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en México existen aproximadamente 6.8 millones de mujeres empresarias, entre trabajadoras por cuenta propia y empleadoras que generan puestos de trabajo. Esto significa que casi tres de cada diez mujeres ocupadas en el país son emprendedoras.
Además, el liderazgo femenino ya tiene un peso significativo dentro del tejido empresarial:
- 37% de las PyMEs en México están lideradas por mujeres.)
- Las empresarias generan cerca del 37% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
- Más de 12 millones de mujeres trabajan dentro de micro, pequeñas y medianas empresas, lo que representa el 43.6% del empleo en este tipo de negocios.
Este panorama confirma que las mujeres no solo participan activamente en el emprendimiento, sino que también contribuyen de manera significativa al desarrollo económico, la generación de empleo y la dinamización de las economías locales.
Sin embargo, también revela una característica del ecosistema: gran parte del emprendimiento femenino se concentra en microempresas o negocios de autoempleo, especialmente en sectores como servicios, comercio y gastronomía.

Las barreras que aún enfrentan las emprendedoras
A pesar del crecimiento del emprendimiento femenino, las condiciones para emprender siguen siendo desiguales.
A nivel global, las mujeres perciben en promedio 23% menos ingresos que los hombres y dedican tres veces más tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, de acuerdo con datos de Naciones Unidas.
Esta doble carga —trabajo productivo y trabajo de cuidados— es uno de los principales factores que condicionan el desarrollo de los negocios liderados por mujeres.
En México, los desafíos más frecuentes para las emprendedoras incluyen:
1. Acceso limitado al financiamiento
Solo una parte de las mujeres emprendedoras logra acceder a crédito formal, lo que limita su capacidad para escalar sus negocios.
2. Alta informalidad
Alrededor del 82% de las emprendedoras opera en la informalidad, lo que dificulta el acceso a financiamiento, capacitación y redes empresariales.
3. Brecha en liderazgo empresarial
Aunque muchas mujeres emprenden, solo una minoría logra consolidar empresas que generen empleo, lo que evidencia barreras estructurales en el crecimiento empresarial femenino.
4. Sobrecarga de cuidados
Las mujeres continúan siendo las principales responsables de las tareas domésticas y de cuidado, lo que limita el tiempo disponible para desarrollar sus negocios.
En este contexto, el emprendimiento muchas veces surge más por necesidad que por oportunidad, convirtiéndose en una alternativa para generar ingresos cuando el mercado laboral formal no ofrece condiciones adecuadas.
Tecnología y colaboración: nuevas herramientas para impulsar el emprendimiento femenino
Frente a este escenario, distintas organizaciones han comenzado a impulsar modelos de colaboración que combinan tecnología, capacitación y comunidad para ampliar las oportunidades económicas de las mujeres.
En México, durante 2025, la plataforma de movilidad inDrive trabajó de la mano con la organización Pro Mujer para impulsar el emprendimiento femenino a través de la plataforma Emprende.
La iniciativa buscó fortalecer las capacidades económicas de las mujeres mediante capacitación, acompañamiento y generación de ingresos a través de plataformas digitales.
Los resultados reflejan el potencial de este tipo de alianzas:
- 1,039 mujeres accedieron a formación en habilidades digitales, liderazgo y finanzas.
- Se destinaron 80,000 dólares para fortalecer los programas de apoyo a emprendedoras en México.
- A través de la iniciativa “Kilómetros con Causa”, se canalizaron recursos adicionales que beneficiaron directamente a más mujeres emprendedoras.
- La campaña logró alcanzar a más de 11 millones de personas a nivel nacional.
Este tipo de programas buscan atender uno de los principales desafíos del emprendimiento femenino: la falta de acceso a herramientas y redes de apoyo que permitan desarrollar negocios sostenibles.

Capacitación y seguridad: claves para la autonomía económica
Además del emprendimiento tradicional, las plataformas tecnológicas han abierto nuevas posibilidades de generación de ingresos.
Un ejemplo de ello es el programa “Juntas Llegamos Más Lejos”, impulsado por inDrive y enfocado en mujeres conductoras dentro de su plataforma.
La iniciativa ofrece capacitación en aspectos clave como:
- seguridad personal
- preparación psicológica
- comunicación con pasajeros
- desarrollo de confianza profesional
Estas herramientas buscan fortalecer la autonomía económica de las mujeres y mejorar sus condiciones de trabajo dentro de la economía digital.
Para 2026, el programa amplía su alcance mediante una colaboración con Dignifica tu Vida, con el objetivo de reforzar la dimensión formativa y el acompañamiento a las participantes.
La tecnología como puerta de acceso a nuevas oportunidades
De acuerdo con el reciente Reporte de Impacto elaborado por la AIMX para inDrive en México, el acceso flexible a oportunidades de ingreso y la posibilidad de negociar condiciones de cada servicio se han convertido en factores clave para miles de mujeres.
En particular, la tecnología ha permitido reducir algunas de las barreras tradicionales que enfrentan las emprendedoras, como la falta de redes comerciales, el acceso a clientes o la necesidad de horarios rígidos.
En muchos casos, las plataformas digitales funcionan como una puerta de entrada a la economía formal o como una vía para diversificar los ingresos familiares.
“La equidad económica no se logra con declaraciones simbólicas, sino con oportunidades concretas y sostenidas en el tiempo. Cuando una mujer accede a capacitación, ingresos y entornos más seguros, el impacto trasciende lo individual y se multiplica en su comunidad”, señaló Irina Shubina, titular del área de proyectos de sostenibilidad en inDrive.
Un reto de largo plazo para el ecosistema emprendedor
La construcción de una economía más equitativa no depende únicamente del crecimiento del emprendimiento femenino. También requiere políticas públicas, financiamiento inclusivo y modelos empresariales que reduzcan las barreras estructurales que enfrentan las mujeres.
En este sentido, la colaboración entre empresas tecnológicas, organizaciones sociales y comunidades emprendedoras se perfila como una de las estrategias más efectivas para impulsar cambios reales.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, inDrive invita a su comunidad en México a sumarse de manera voluntaria a estas iniciativas a través de su programa de lealtad dentro de la aplicación, donde los usuarios pueden destinar monedas digitales para respaldar proyectos enfocados en el fortalecimiento económico de mujeres.
Más allá de una fecha conmemorativa, el desafío consiste en mantener el impulso durante todo el año.
Cuando la tecnología, la capacitación y la colaboración se combinan para ampliar oportunidades económicas, el avance hacia la equidad deja de ser un discurso aspiracional y comienza a convertirse en un progreso medible.
Y en ese camino, millones de mujeres emprendedoras en México ya están demostrando que el crecimiento económico también puede construirse desde la inclusión.