Del efectivo al clic: el Mundial 2026 como punto de inflexión para las microempresas en México


A medida que México se alista para recibir a millones de visitantes con motivo de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el país no solo se enfrenta a un reto logístico y turístico, sino a una oportunidad histórica para acelerar la transformación digital de su economía. En el centro de esta coyuntura están las microempresas, que representan la base del tejido productivo nacional y que podrían beneficiarse significativamente de la adopción de pagos digitales.

Más allá de la derrama económica inmediata, especialistas coinciden en que el verdadero legado del evento estará en la modernización de los sistemas de cobro, el fortalecimiento de la inclusión financiera y la consolidación de una infraestructura de pagos más eficiente y accesible.

Un sistema listo, pero subutilizado

De acuerdo con el Banco de México, el sistema financiero nacional ha alcanzado un nivel de madurez que permite procesar pagos en tiempo real, con altos estándares de seguridad. Plataformas como el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) han sido clave en esta evolución.

En 2025, se registraron más de 7,300 millones de transacciones a través de SPEI, lo que representó un crecimiento cercano al 40% respecto al año anterior. Esta cifra no solo refleja una mayor confianza en los sistemas digitales, sino también una transición gradual hacia medios de pago más ágiles.

Sin embargo, el avance aún enfrenta un obstáculo importante: la adopción. Aunque la infraestructura existe, una gran parte de las microempresas continúa dependiendo del efectivo. Según el Censo Económico 2024, el uso de efectivo como principal medio de pago en ventas aún alcanza el 83.8%, aunque ha disminuido desde el 94.9% registrado en 2018.

Microempresas: el eslabón clave

En México, las micro, pequeñas y medianas empresas generan cerca del 70% del empleo y aportan más del 50% del Producto Interno Bruto. Dentro de este universo, las microempresas son particularmente relevantes, pero también las más rezagadas en términos de digitalización.

Para este segmento, la adopción de pagos digitales no es solo una cuestión de modernización, sino de supervivencia y competitividad. Herramientas como CoDi y DiMo permiten recibir pagos de forma inmediata, sin comisiones elevadas y con mayor seguridad.

Esto representa una ventaja tangible frente a métodos tradicionales que implican costos por manejo de efectivo, comisiones bancarias o terminales punto de venta.

El Mundial como catalizador

La llegada de millones de turistas internacionales —muchos de ellos habituados a pagar de manera digital— generará una presión natural hacia la modernización de los sistemas de cobro, especialmente en sectores como comercio minorista, turismo, hospitalidad y transporte.

Aquí es donde el papel de empresas como Sistema de Transferencias y Pagos (STP) cobra relevancia. Con 17 años de experiencia y participación directa en SPEI, la fintech asegura que el país cuenta con la capacidad tecnológica para soportar el incremento en transacciones que implicará el torneo.

“El país tiene la infraestructura para recibir un evento de esta magnitud en términos de pagos digitales. El reto no está en la tecnología, sino en lograr que más comercios comprendan y adopten estas herramientas”, ha señalado Jaime Márquez Poo, Socio y Director Ejecutivo de Desarrollo de Negocios en STP.

En este contexto, el Mundial 2026 se perfila como un acelerador natural de la digitalización, obligando a miles de negocios a actualizar sus procesos si desean capitalizar la oportunidad.

Rentabilidad y eficiencia: beneficios concretos

Para las microempresas, el impacto de adoptar pagos digitales puede ser inmediato. A diferencia de otros métodos, las transferencias electrónicas permiten:

  • Recibir pagos en segundos
  • Evitar comisiones elevadas
  • Reducir riesgos asociados al manejo de efectivo
  • Mejorar el control financiero

Esto se traduce en una operación más eficiente y, en muchos casos, en un aumento directo en la rentabilidad.

Además, la digitalización abre la puerta a otros beneficios, como el acceso a financiamiento, historial crediticio y herramientas de análisis que permiten tomar decisiones más informadas.

El reto pendiente: educación financiera

A pesar de los avances, el principal obstáculo para la inclusión financiera en México no es tecnológico, sino educativo. Más del 20% de la población permanece fuera del sistema financiero formal, lo que limita su acceso a herramientas digitales y oportunidades de crecimiento.

Especialistas subrayan que la educación financiera es el elemento clave para cerrar esta brecha. No basta con ofrecer soluciones tecnológicas; es necesario que las personas comprendan cómo utilizarlas y, sobre todo, por qué pueden mejorar su calidad de vida.

“El Mundial debe entenderse como una coyuntura favorable, pero no como el objetivo final. La digitalización de los pagos debe formar parte de una estrategia más amplia”, ha señalado Márquez Poo.

Un esfuerzo colectivo

El reto de digitalizar a las microempresas no recae en un solo actor. Se requiere una estrategia integral que involucre a autoridades, instituciones financieras, empresas tecnológicas y medios de comunicación.

En este sentido, el papel de iniciativas impulsadas por el Banco de México ha sido fundamental, pero aún insuficiente para lograr una adopción masiva.

La coordinación entre estos actores será clave para garantizar que el impulso generado por el Mundial se traduzca en un cambio estructural y sostenible.

Un legado más allá del fútbol

Diversos organismos internacionales han señalado que las empresas que adoptan herramientas digitales tienden a crecer más rápido, incrementar su productividad y ampliar sus ingresos.

Para México, la Copa Mundial de la FIFA 2026 representa una oportunidad única para acelerar este proceso, especialmente en el segmento de microempresas.

Si se logra combinar infraestructura tecnológica con educación financiera, el país podría consolidar un ecosistema más inclusivo, competitivo y preparado para los retos del futuro. El desafío está sobre la mesa. La pregunta no es si México está listo para el Mundial, sino si sus microempresas están listas para dar el salto hacia la economía digital.

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