Más de 2,7 millones de MiPyMEs se han visto forzadas a cerrar en la región por la crisis

Dentro de toda economía, y más aún en Latinoamérica, son generalmente las pequeñas y medianas empresas las que más sufren las crisis económicas, debido  que son muchas veces las que trabajan en la informalidad o las que no cuentan con el respaldo suficiente y necesario para afrontar complejos escenarios financieros ante la falta de ingresos. No sólo son las primeras afectadas por las crisis, sino que se suma el problema de que son a las que en momentos de recuperación, más les cuenta poder volver a crecer también, por el poco acceso que tienen al sistema financiero tradicional.

 

De acuerdo a datos que fueron aportados por informes elaborados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), desde que comenzó la pandemia por el coronavirus,  2.7 millones de empresas formales (que están catalogadas como pequeñas y medianas), tuvieron lamentablemente que cerrar sus puertas en América Latina. Esto muestra de manera directa que aproximadamente 8.5 millones de personas se quedaron sin empleo en el último año. Desde este organismo internacional antes mencionado, destacan que las micro, pequeñas y medianas empresas juegan un rol muy importante en lo que respecta a reactivación económica en los países, toda vez que de acuerdo a estadísticas, se puede ver que representan el 61.2 % del PIB total en Latinoamérica.

 

Un inconveniente que se presenta, es el que respecta a conseguir un préstamo para una pequeña empresa, ya que para estas es muy difícil poder tener liquidez en momentos de problemas como los que se presentaron en los últimos 12 meses. Las razones para que esto así sea son muchas, pero los expertos coinciden en que hay tres que son las más importantes: muchas veces las mismas mipymes tienen temor de acercarse a un banco para pedir un crédito por miedo a las tasas de interés, en otros casos son los mismos bancos los que ponen condiciones que negocios no pueden cumplir, y la tercera, es que hay mucha informalidad en este sector, por lo que no pueden las empresas cumplir con los requisitos.

 

Justamente en la cuestión de la informalidad es en donde el Gobierno debe trabajar, expresan los analistas, buscando “traer” al sistema bancario a esas micro empresas que están totalmente excluidas por no estar constituidas de manera legal. Pero claro, destacan al mismo tiempo desde el Banco de México (Banxico) que las instituciones financieras tradicionales en México se centraron en los primeros meses de la pandemia, en dar créditos a clientes que tenían un mejor posicionamiento económico, sin generar nuevos clientes. Ahora, con la reactivación económica que va de la mano del aumento de vacunados, están siendo más flexibles, aunque también solicitan más garantías, ante la posibilidad de que sucedan nuevas crisis.

 

Conociendo los bancos y financieras el impacto que puede tener una crisis como la sucedida por el coronavirus, cuentan con una mejor preparación a la hora de otorgar créditos. Con estudios de mercado que pueden realizar previo a otorgar un financiamiento, cuentan con más seguridad sin lugar a dudas. Destacar finalmente que con el otorgamiento de apoyos financieros a las pymes, no hay dudas de que el país podrá en este 2021 registrar crecimiento sobre su PIB, que se espera que por lo menos sea de un 5%.

Redacción

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