En México, abril no sólo marca el cierre del ejercicio fiscal para millones de contribuyentes; también representa una oportunidad estratégica para que las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) revisen, ordenen y fortalezcan la manera en que presentan su información financiera. En un entorno donde el acceso al crédito sigue siendo uno de los principales desafíos estructurales, la claridad en los datos puede marcar la diferencia entre crecer o estancarse.
En este contexto, la institución financiera COVALTO ha hecho un llamado puntual: más allá de la formalización total, el verdadero reto para las empresas está en hacer visible su capacidad real a través de información clara, consistente y estructurada.
Un problema estructural: financiamiento limitado pese a la demanda
Las cifras lo confirman. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas (ENAFIN), el 57.5% de las empresas en México solicitó algún tipo de crédito o financiamiento entre 2022 y 2024. Sin embargo, el acceso efectivo dista de ser sencillo: 17.1% de estas empresas enfrentó al menos un rechazo en solicitudes de mayor monto.
Las razones detrás de estos rechazos revelan un problema más profundo que la simple falta de recursos. El 21.9% de los empresarios no recibió motivos claros, mientras que el 21.6% enfrentó barreras relacionadas con garantías insuficientes o falta de aval. A esto se suma que el 18.4% no contaba con historial crediticio.
Pero el impacto va más allá de la negativa. El 72% de las empresas que no obtuvieron financiamiento reportó afectaciones directas en su operación. Entre las más relevantes destacan el retraso en planes de expansión o compra de maquinaria (45%), la cancelación de inversiones (38.2%) y la pérdida de contratos o servicios (23.1%).
Para el ecosistema de microempresas, estas cifras reflejan una realidad cotidiana: la falta de financiamiento no sólo limita el crecimiento, sino que también compromete la estabilidad del negocio.
El verdadero cuello de botella: la calidad de la información
Aunque tradicionalmente se ha pensado que el principal obstáculo es la informalidad o la falta de garantías, desde la experiencia operativa de COVALTO surge una perspectiva distinta: la calidad de la información financiera es un factor determinante en los procesos de evaluación crediticia.
Cuando una empresa presenta su información de manera estructurada desde el inicio —incluyendo estados financieros claros, conciliaciones fiscales y trazabilidad operativa— los procesos de crédito pueden resolverse con rapidez. En contraste, cuando la documentación llega fragmentada, incompleta o desordenada, los tiempos pueden extenderse hasta 20 días hábiles o más.
Este retraso no sólo implica burocracia adicional; también puede traducirse en oportunidades perdidas para las empresas que requieren liquidez inmediata para operar, invertir o crecer.
En palabras de Sergio Arias:
“Hay empresas con operaciones sanas y potencial real de crecimiento que todavía están en proceso de profesionalizar la manera en que presentan su información. El punto no es pedirles que operen como una gran corporación desde el primer día, sino acompañarlas para que hagan más visible la fortaleza real de su negocio”.

Microempresas: entre la operación diaria y la disciplina financiera
Para las microempresas —que representan más del 90% del tejido empresarial en México según el INEGI— el reto es aún mayor. Muchas operan con estructuras administrativas limitadas, donde el enfoque principal está en la operación diaria: ventas, atención a clientes, producción y logística.
En ese contexto, la gestión financiera suele quedar en segundo plano o resolverse de forma reactiva, especialmente en temas como:
- Registro ordenado de ingresos y egresos
- Elaboración de estados financieros básicos
- Conciliación entre información fiscal y contable
- Separación de finanzas personales y del negocio
El problema es que, sin estos elementos, la empresa no logra comunicar de manera efectiva su realidad financiera a instituciones bancarias o fintechs. En otras palabras, puede tener capacidad de pago, pero no logra demostrarla.
De requisito a herramienta estratégica
Uno de los cambios más relevantes en el discurso financiero es dejar de ver la información estructurada como un requisito burocrático y comenzar a entenderla como una herramienta estratégica de crecimiento.
Contar con estados financieros sólidos no sólo facilita el acceso al crédito; también permite a los propios empresarios tomar mejores decisiones, identificar áreas de mejora y planear con mayor certeza.
Desde esta perspectiva, ordenar la información implica:
- Construir estados de resultados claros y actualizados
- Mantener un control preciso del flujo de efectivo
- Alinear la información contable con la fiscal
- Documentar correctamente las operaciones del negocio
Este proceso no requiere que una microempresa opere como una gran corporación, pero sí demanda disciplina y consistencia.
Acompañamiento: el nuevo enfoque del sistema financiero
Otro punto clave que destaca COVALTO es la necesidad de cambiar la lógica tradicional del sistema financiero. En lugar de exigir que las empresas lleguen completamente formalizadas desde el inicio, el enfoque debe centrarse en acompañarlas en su proceso de evolución.
Esto implica:
- Asesorar en la construcción de información financiera
- Facilitar herramientas digitales para la gestión contable
- Ofrecer productos financieros adaptados al nivel de madurez de la empresa
- Evaluar con mayor contexto y flexibilidad
“Muchas veces el problema no es que la empresa no tenga capacidad, sino que esa capacidad no está suficientemente clara en la información que comparte. Cuando esa información mejora, también mejoran las posibilidades de avanzar con mayor agilidad y con una evaluación más justa”, añade Sergio Arias.
Abril: una ventana de oportunidad
El periodo de declaraciones fiscales ofrece un momento ideal para que las microempresas den un paso hacia adelante en la profesionalización de su información financiera.
Al revisar su situación fiscal, los empresarios pueden:
- Detectar inconsistencias en sus registros
- Actualizar su información contable
- Identificar áreas de mejora en su gestión financiera
- Prepararse mejor para futuras solicitudes de crédito
Lejos de ser un trámite más, este ejercicio puede convertirse en el punto de partida para construir una relación más sólida con el sistema financiero.

Impacto directo en la competitividad
El acceso al crédito no es un fin en sí mismo, sino un medio para fortalecer la competitividad de las microempresas. Aquellas que logran financiamiento en condiciones adecuadas pueden:
- Invertir en tecnología o maquinaria
- Expandir su capacidad productiva
- Generar empleo
- Mejorar su posición en el mercado
Por el contrario, las empresas que quedan fuera del sistema financiero enfrentan mayores dificultades para sostenerse y crecer, especialmente en entornos económicos inciertos.
Hacia una inclusión financiera más efectiva
El reto de la inclusión financiera en México no se resolverá únicamente con más productos o mayor oferta de crédito. También requiere un cambio en la forma en que las empresas gestionan y comunican su información.
En este sentido, la apuesta de actores como COVALTO apunta a un modelo más colaborativo, donde la institución financiera no sólo evalúa, sino que también acompaña y contribuye al desarrollo de las empresas.
Para las microempresas, el mensaje es claro: ordenar la información financiera no es sólo una obligación administrativa, sino una inversión directa en su futuro.
Conclusión
En un país donde las microempresas son el motor de la economía, mejorar el acceso al financiamiento es una prioridad estratégica. Sin embargo, este objetivo no depende únicamente de factores externos; también está en manos de los propios empresarios.
La claridad, consistencia y estructura de la información financiera pueden ser la diferencia entre un crédito aprobado o rechazado, entre una expansión concretada o postergada.
Abril, con su carga fiscal, se convierte así en una oportunidad clave para dar ese paso. Porque, al final, no se trata de transformar a las microempresas en grandes corporativos de un día para otro, sino de hacer visible lo que ya son: negocios con potencial real de crecimiento que necesitan las herramientas adecuadas para demostrarlo.
