El inicio de 2026 se perfila como un punto de inflexión para las empresas familiares mexicanas. Más allá de un simple cambio de calendario, este año representa una oportunidad estratégica para que los negocios familiares refuercen su planeación patrimonial, establezcan mecanismos sucesorios sólidos y aseguren la continuidad de un legado que no solo es económico, sino también social y generacional.
La empresa familiar es el pilar del tejido productivo nacional, pero al mismo tiempo uno de los modelos empresariales más vulnerables cuando no existe una visión de largo plazo. En un entorno económico marcado por la volatilidad, la presión fiscal y la necesidad de profesionalización, la falta de planeación sucesoria se ha convertido en uno de los principales riesgos para la supervivencia de miles de negocios en México.
El peso real de la empresa familiar en la economía mexicana
Hablar de empresas familiares no es hablar de pequeños negocios aislados. En México, más del 90 por ciento de las empresas son familiares, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO SERVYTUR).
Su impacto es contundente:
- Aportan entre 60 y 65 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
- Generan alrededor del 70 por ciento del empleo formal en el país.
Desde microempresas hasta grandes corporativos, el modelo familiar sostiene cadenas productivas completas, dinamiza economías regionales y garantiza estabilidad laboral para millones de personas. Sin embargo, ese mismo peso económico contrasta con una fragilidad estructural: la ausencia de planeación patrimonial y sucesoria.
Sucesión generacional: el talón de Aquiles de la empresa familiar
Diversos estudios internacionales coinciden en un diagnóstico preocupante. El Family Business Network y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señalan que:
- Solo una de cada tres empresas familiares logra llegar a la segunda generación.
- Apenas alrededor del 13 por ciento sobrevive hasta la tercera generación.
Contrario a lo que suele pensarse, el problema no es el mercado, la competencia o la falta de rentabilidad. La causa principal es la ausencia de planeación patrimonial, la falta de testamentos claros, y la inexistencia de esquemas formales de sucesión y gobernanza.
“La planeación patrimonial no es un lujo ni un trámite postergable; es una decisión estratégica para la continuidad de una empresa familiar”, señala Jorge Arellano, especialista en blindaje patrimonial y sucesión empresarial.

El costo de no planear: conflictos, parálisis y pérdida de valor
Evitar conversaciones sobre la sucesión o postergar la elaboración de un testamento es uno de los errores más frecuentes —y costosos— en las empresas familiares mexicanas.
De acuerdo con Arellano, demorar estas decisiones genera incertidumbre, conflictos internos y, en muchos casos, la pérdida de valor del negocio tras la ausencia del fundador. Cuando no existen reglas claras, las diferencias personales se transforman rápidamente en disputas legales que afectan la operación diaria.
La magnitud del problema está documentada. El Global Family Business Survey de PwC revela que 43 por ciento de las empresas familiares a nivel mundial no cuenta con un plan de sucesión formal. En México, la situación es aún más delicada.
El estudio “Nivel de progreso de las Empresas Familiares para lograr su continuidad y armonía”, elaborado por el Centro de Investigación para Familias de Empresarios del IPADE Business School en conjunto con BBVA Research, indica que:
- Cerca del 49 por ciento de las empresas familiares enfrenta un alto riesgo de no subsistir por la falta de procesos de sucesión e institucionalización.
- Solo alrededor del 5 por ciento cuenta con un plan de sucesión directiva y patrimonial claramente definido.
Estas cifras confirman que la improvisación no es una opción. La transición generacional debe abordarse con anticipación, comunicación familiar y decisiones jurídicas claras.
Planeación patrimonial: una estrategia empresarial, no solo legal
En el imaginario de muchos empresarios, la planeación patrimonial se limita a un tema legal o notarial. En la práctica, se trata de una estrategia integral de negocio.
Dentro de esta estrategia, el testamento juega un papel central. Aunque no sustituye otros instrumentos como fideicomisos, protocolos familiares o estructuras de gobierno corporativo, sí establece la voluntad legal del fundador respecto a la distribución de activos y la transferencia de la propiedad.
Firmas especializadas en empresa familiar como Grant Thornton, KPMG y Deloitte Private coinciden en que la falta de un testamento genera incertidumbre jurídica, eleva los costos legales y pone en riesgo la continuidad del negocio.
“Un testamento bien estructurado ordena expectativas, reduce tensiones y protege tanto a la familia como a la empresa”, subraya Arellano.
2026: por qué este año es especialmente relevante para las empresas familiares
Aunque 2026 no contempla en México beneficios fiscales específicos para la elaboración de testamentos o planes sucesorios, este año adquiere una relevancia estratégica por varias razones.
1. El relevo generacional ya está en marcha
Muchas empresas familiares fundadas en las décadas de 1980 y 1990 están entrando en una etapa natural de relevo generacional. Los fundadores se acercan al retiro o enfrentan decisiones clave sobre liderazgo y propiedad, lo que vuelve urgente la formalización de decisiones patrimoniales.
2. La agenda internacional pone el foco en la sucesión
A nivel global, organizaciones como Family Business Network y Family Business United han señalado que la agenda de las empresas familiares para el periodo 2025–2027 está centrada en cuatro ejes:
- Sucesión
- Gobernanza
- Sostenibilidad
- Profesionalización
Estos factores se han convertido en elementos clave de competitividad, incluso para empresas medianas y pequeñas.
3. Estabilidad macroeconómica e institucionalización
El Paquete Económico 2026 en México, aunque no ofrece incentivos directos, apunta a estabilidad fiscal y fortalecimiento del empleo formal, lo que favorece a empresas que invierten en institucionalización, orden interno y planeación estratégica.

Planear con tiempo marca la diferencia
Los datos comparativos de supervivencia empresarial refuerzan la urgencia de actuar. Sin planeación sucesoria, apenas 33 por ciento de las empresas familiares logra pasar del fundador a la segunda generación, y solo 13 por ciento llega a la tercera.
En contraste, aquellas empresas que inician procesos formales de sucesión entre cinco y diez años antes del relevo incrementan de manera significativa sus probabilidades de continuidad, estabilidad financiera y armonía familiar.
La diferencia no está en el tamaño del negocio, sino en la anticipación y el orden.
Más allá del dinero: preservar empleos y legado
Para las empresas familiares mexicanas, la planeación patrimonial no solo protege activos. También permite preservar empleos, evitar conflictos que afectan a colaboradores y proveedores, y asegurar que el legado empresarial se mantenga y crezca en manos de las siguientes generaciones.
En un país donde millones de familias dependen directa o indirectamente de estos negocios, la continuidad de la empresa familiar es también un tema de responsabilidad social y estabilidad económica.
“Planear hoy es la diferencia entre heredar problemas o construir continuidad”, resume Arellano.
Jorge Arellano y una guía para trascender
Con más de 35 años de experiencia, Jorge Arellano es empresario, conferencista y autor del libro Empresas familiares que trascienden. Lidera Quiron Group y American Smart Business, desde donde ha acompañado a familias empresarias en México y Estados Unidos en procesos de protección patrimonial y fortalecimiento empresarial.
En su libro, Arellano examina los desafíos y oportunidades que enfrentan las empresas familiares en su camino hacia el éxito. Destaca la importancia de la cultura familiar, la organización interna y la profesionalización como pilares para asegurar la continuidad y el legado.
A través de casos prácticos, el autor muestra cómo las empresas pueden adaptarse a un entorno competitivo, enfatizando la necesidad de una visión compartida y una planificación estratégica que involucre a todas las generaciones.
Conclusión: 2026 como punto de inflexión
Para las empresas familiares mexicanas, 2026 no debería pasar como un año más. Es el momento de tomar decisiones estratégicas, abrir conversaciones incómodas pero necesarias y construir estructuras que permitan trascender.
La planeación patrimonial, incluido el testamento, ya no es un tema opcional ni postergable. Es una herramienta clave para proteger el negocio, cuidar a la familia y asegurar que el esfuerzo de décadas no se diluya en conflictos evitables.
En un país donde la empresa familiar es sinónimo de empleo, crecimiento y estabilidad, planear el futuro hoy es una decisión empresarial inteligente.