La gestión administrativa en la cadena de valor

Los objetivos dentro de una organización involucran personas y conceptos como la información, conocimientos, espacio, tiempo, dinero, instalaciones, materia prima y procesos, por mencionar algunos; mismos que requieren de la gestión administrativa para transformar productos y servicios. Existen dos palabras que se unen al desempeño de los conceptos antes mencionados y éstas cubren las expectativas de los clientes y la operativa del negocio: la eficiencia que mide el logro de los objetivos y la eficacia que indica la productividad de la organización.

Así, la gestión administrativa antes mencionada es importante en cualquier tamaño de organización ya sea de índole individual, familiar, grupal, organizacional o social ya que su eficiencia y eficacia depende de diferentes canales en su cadena de valor buscando fortalezas y oportunidades en cada una de las actividades realizadas; y si además, es posible integrar en sus procesos aspectos de responsabilidad social de manera transversal en la misión, visión y principios de la empresa tanto interna como externamente, el resultado permeará en su cadena de valor con la finalidad de asegurar la sostenibilidad del negocio a largo plazo.

Existen diferentes herramientas como los “Objetivos SMART” concepto que hace referencia a un acrónimo en inglés (Specific, Measurable, Attainable, Relevant, Tiemly), a través de estos criterios se pretende enfocar las actividades del negocio buscando sean: S de Específicos resolviendo cuestiones como “qué, cuándo, cómo, dónde, con qué, quién”; M de Medible donde la pregunta es ¿cómo saber si lo he logrado?; A de Alcanzable cuestionando ¿qué posibilidad tengo de lograrlo?; R de Realista ser consciente de los recursos que tienes para lograrlo y T de Tiempo deliberando ¿cuándo deberá estar terminado?. Otro método es el DAFO acrónimo formado por las iniciales de las palabras Debilidades, Amenazas, Fortalezas, Oportunidades cuya finalidad es analizar el entorno competitivo de la empresa considerando los aspectos internos y externos.

Ambas herramientas permiten validar la estrategia del negocio, en ocasiones, replanteando o redefiniéndola integralmente, estableciendo una visión de futuro a favor de las personas, el planeta y la prosperidad innovando estrategias hacía la creación de oportunidades, la solidaridad, el bien común y la inclusión social; que motiven a la sociedad a desarrollar negocios que permitan un crecimiento sostenible, donde la suma de las instituciones que conforman una sociedad, se refleje como círculos virtuosos que las mantienen unidas.

Dra. Lorena Miranda Navarro, Académica de la Facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac México

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